Hechos de Púbico Conocimiento

 


Falla, la comunicación falla. Estamos poco certeros, porque estamos cansados, perdidos, confundidos, porque no queremos ser lo que rechazamos.

 De un lado tenés mandriles, ganas de humillar, gritos, vaselina, mucha referencia a sexo anal y a pitos de medidas que requerirían donaciones masivas de sangre para poder erguirse.

 Podes darte el lujo de ir un poco más allá, no cruzar ese línea, pero si costearla. 

 No hace falta violencia, pero podés decir que estás hinchado los huevos. Que te parece una pelotudez monumental. Que se la mandaron. Que a vos no te pagan para eso. Que bastante tenés con que no te den bola todos los días como para que encima generen un estado de pánico.

 Que es un crimen, que son unos tarados. Podes cincerarte y decir que vos también hiciste chistes, compartiste memes. Porque sabes que no va a pasar nada, que están jodiendo. Pero que el horno no está para bollos. Que al humor hay que ponerle la caripela, que el anonimato es de cagón y, en este caso, violento. Que el chiste sin contexto es de idiota y que el chiste donde se humilla alguien es de sorete. Pero no te olvides de aclarar que vos también haces chistes.

 Que te puede dar risa la muerte, la enfermedad, y todas esas cosas por las que la moralina salta como leche hervida.

 Porque la solemnidad no va más. Las cosas hay que decirlas por su nombre. Basta de hechos de público conocimiento. Deciles que amenazaron con cagar a tiros. Decirlo sin la palabra cagar si queres, pero decilo.

 La palabra institucional y supuestamente pedagógica vive evitando el centro, intenta ahorrar el trauma. Navegar la escolaridad entre almohadones de plumas a sujetos que, al igual que nosotros, están rotos. Que hablan de tiros, de apuestas, de Crypto, de mandriles, que no son ajenos a la realidad, a no son ajenos a esa parte que para otros ni siquiera existe. Que le decís "y si hacemos viral cuidar la escuela" y se te caga de risa. 

 Porque vos, y seguramente yo tampoco, no terminas de entender que lo virtual es parte de lo real. Pero el, que nació con un smartphone en la cuna, que mientras crecía decían "mira que bien que maneja el aparatito" cómo si fuera una virtud, no entiende el movimiento contrario. Que lo virtual tiene códigos que el resto de la vida no maneja ni debe hacerlo.

 No hay manera de atacar con flores discursivas el napalm de las redes sociales. No hay límite, no existe, para nadie, cada vez menos. Porque te cagan a trompadas y se habla de acciones reparadoras.

 Porque no hay herramientas, no castigos medievales, algo que no corte el vínculo pero tampoco haga de cuenta que no vivimos en comunidad. 

Porque el individualismo neoliberal cala hondo en absolutamente todos nosotros, todas nuestras instituciones y nuestros gobiernos. Porque la falopa de defenderse con una margarita apelando a la eterna buena voluntad del otro es lo mismo que entonar el mantra "El liberalismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida..." Etc.

 Si vamos a tener una visión del mundo opuesta al mundo neoliberal, este es pensando en una sociedad, y en una sociedad hay normas de convivencia.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Necochea

El Derecho de un Artista a Romper y el del Público a la Lobotomía